Islam 101

Islam, una misericordia y guía para la humanidad

La palabra árabe ‘Islam” significa ‘sumisión’, y se deriva de una palabra que significa ‘paz’. Como tal, la religión del Islam enseña que para alcanzar la verdadera paz de conciencia y certeza del corazón, uno debe someterse a Dios y vivir de acuerdo  a su  Divina Ley revelada.

 

El islam no es una religión nueva ya que ‘someterse a la voluntad de Dios’, es decir el islam, por siempre ha sido la única religión aceptada a la vista de Dios. Por esta razón, Islam es la verdadera ‘religión natural’ y es el mismo mensaje eterno revelado en toda era a todos los profetas y mensajeros de Dios. El mensaje central de todos  los profetas siempre ha sido que hay solamente un Dios Verdadero y solamente Él deberá ser adorado. Estos profetas empiezan con Adam e  incluyen a Noé, Abraham, Moisés, David, Salomón, Juan el Bautista y Jesús, la paz sea con todos ellos. Dios dice en el Corán:

 

“No mandamos antes de ti a ningún enviado sin haberle revelado que no hay más deidad que Yo, por tanto, habréis de adorarme a Mí. ‘” (Corán 21: 25)

 

En todo caso, el mensaje verdadero de estos profetas se perdió o fue alterado con el paso del tiempo. Por tanto, 600 años después de Jesús, Dios revivió el mensaje perdido de los anteriores profetas enviando al Profeta Muḥámmad con Su revelación final, el Noble Corán, a toda la humanidad. Debido a que el Profeta Muḥammad fue el último de los profetas, Dios Mismo ha prometido preservar Sus palabras finales reveladas para que sea la fuente de guía para toda la humanidad hasta el Día Final. Ahora es imperativo para todo el mundo creer y seguir este mensaje final de Dios. Dios Todopoderoso dice en el Corán:

 

“No te hemos enviado sino como nuncio de buenas nuevas y como advertidor a toda la humanidad. Pero la mayoría de la gente no sabe”. (Corán 34:28)

 

“Si alguien desea una religión diferente del sometimiento [islam], no se le aceptará y en la otra vida será de los perdedores”. (Corán 3:85)
La palabra “musulmán” significa persona que se somete a la voluntad de Dios, sin importar su raza, nacionalidad, u origen étnico. Por tanto, cualquier persona que esté lista para someterse a la voluntad de Dios ya ha dado un paso importante para hacerse musulmán.