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Henry Makow, Ph.D

En mi pared, tengo una imagen de una mujer musulmana envuelta en unaburka[1].

A su lado hay una imagen de una norteamericana participando en un concurso de belleza con nada puesto sino un bikini.

Una mujer está totalmente oculta del público; la otra está totalmente expuesta. Estos dos extremos dicen mucho acerca de la lucha de las así llamadas “civilizaciones.”

El papel de la mujer está en el corazón de cualquier cultura. Aparte de robar el petróleo árabe, la inminente guerra en el Medio Oriente está a punto de despojar a los árabes de su religión y cultura, intercambiando la burka por un bikini.

Yo no soy un experto en la condición de las mujeres musulmanas y yo amo demasiado la belleza femenina como para hacer aquí gestión por la burka. Pero estoy defendiendo algunos de los valores que la burka representa para mí.

Para mí, la burka representa la consagración de una mujer a su esposo y a su familia. Sólo ellos la ven.

Ella afirma la privacidad, la exclusividad y la importancia de la esfera doméstica.

El foco de la mujer musulmana es su hogar, el “nido” donde sus hijos nacen y son criados. Ella es la hacedora del “hogar”, el núcleo que sostiene la vida espiritual de la familia, alimenta y enseña a sus hijos, dándole refugio y apoyo a su esposo.

En contraste, la reina de la belleza norteamericana en bikini se pavonea prácticamente desnuda frente a millones de personas en televisión. Una feminista, ella se pertenece a sí misma. En la práctica, paradójicamente, ella es propiedad pública. Ella pertenece a nadie y a todos. Ella vende su cuerpo al mejor postor. Ella se está subastando a sí misma todo el tiempo.

En Norteamérica, la medida cultural del valor de una mujer es su atractivo sexual. (Como este valor se deprecia rápidamente, ella está neuróticamente obsesionada con la apariencia y plagada por problemas de peso.)

Como una adolescente, su modelo a seguir es Britney Spears, una cantante cuyo acto se aproxima al strip tease. De Britney, ella aprende que será amada sólo si ofrece sexo. De esta forma, ella aprende a “engancharse” en lugar de a exigir un cortejo paciente y el verdadero amor. Como resultado de esto, docenas de hombres la conocen antes que lo haga su esposo. Ella pierde su inocencia, lo cual es parte de su encanto. Se vuelve dura y calculadora. Incapaz de amar, ella no es apta para recibir la semilla de su esposo.

La personalidad femenina está fundada en la relación emocional entre la madre y el bebé. Está basada en la alimentación y el auto-sacrificio. La naturaleza masculina está fundada en la relación entre la cacería y la presa. Está basada en la agresión y la razón.

El feminismo le enseña a la mujer que la naturaleza femenina ha resultado en “opresión” y que ella debería entonces convertirse al comportamiento masculino. El resultado: una mujer confundida y agresiva con una gran carga sobre sus hombros, incapaz de volverse una esposa o una madre.

Esto, por supuesto, es la meta de los ingenieros sociales del Nuevo Orden Mundial: minar la identidad sexual y destruir la familia, crear disfunción social y personal, y reducir la población. En el “agresivo nuevo mundo”, no se supone que las mujeres sean hacedoras de “nidos” o progenitoras de la raza. Se supone que ellas deben ser criaturas autónomas, castradas, que se satisfagan en el sexo por placer físico, no por amor y procreación.

En una conferencia de prensa, Donald Rumsfeld dijo que las mujeres y la juventud iraníes estaban inquietas bajo el gobierno de los Mullahs. Él implicó que los Estados Unidos pronto los liberarían. ¿Para que imiten a Britney Spears? ¿Para que usen pantalones caídos “vean-mi-tanga”? ¿Para que se ocupen con la masturbación mutua que pasa por sexualidad en Norteamérica?

Ser padres es el pináculo del desarrollo humano. Es la etapa en la que nosotros finalmente nos graduamos de la auto-indulgencia y nos volvemos vice regentes de Dios, creando y alimentando una nueva vida. El Nuevo Orden Mundial no quiere de nosotros este nivel de madurez. La pornografía es el sustituto del matrimonio. Nosotros hemos de permanecer mal desarrollados: solteros, hambrientos de sexo y auto-obsesionados.

No estamos destinados a tener una vida “privada” permanente. Debemos permanecer solitarios y aislados, dependientes de productos de consumo para nuestra identidad, en un estado de perpetuo cortejo.

Esto es especialmente destructivo para la mujer. Su atracción sexual es una función de su fertilidad. Mientras la fertilidad declina, lo mismo pasa con su atractivo sexual. Si una mujer dedica sus primeros años a volverse “independiente”, es posible que no encuentre una pareja permanente.

Su realización y felicidad personal de largo plazo descansa en contraer matrimonio, y la familia es su principal prioridad.

El feminismo es otro cruel engaño del Nuevo Orden Mundial que ha pervertido a las mujeres norteamericanas y ha despojado a la civilización Occidental. Ello ha arruinado millones de vidas y representa una amenaza letal para el Islam.

Yo no estoy abogando por la burka sino en lugar de ello por algunos de los valores que ella representa, específicamente la consagración de una mujer a su futuro esposo y familia, y a la modestia y la dignidad que esto implica…[2]

Acerca del autor:
Henry Makow, es el inventor del juego de mesa Escrúpulos, y el autor del libro A Long Way to go for a Date. El recibió su doctorado en Literatura Inglesa de la Universidad de Toronto.

Footnotes:
[1] Una burka es un tipo de ropa islámica, o hiyab, usado por algunas mujeres.
[2] Nota: Islamreligion.com no comparte todas las opiniones del autor.

 


Source: https://www.islamland.com/esp/articles/el-libertinaje-del-feminismo-norteamericano