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(parte 1 de 2): ¿Qué es unHadizQudsi?

Esta semana iniciaremos una serie de artículos breves sobre uno de los dichos tradicionales del Profeta Muhammad, la paz de Dios sea con él. En la segunda parte, nos enfocaremos en la gran necesidad que la humanidad tiene de Dios, mientras reconocemos que Dios no tiene necesidad de nosotros, ni de nuestras oraciones o nuestras alabanzas a Él. Él es el Todopoderoso. Sin embargo, antes que podamos entender esta verdad infalible, debemos tener en claro cuáles son las fuentes del conocimiento en el Islam y entenderlas. Este entendimiento significa que somos capaces de discutir temas inmensos e importantes de una manera integral. El conocimiento en el Islam deriva del Corán y de las tradiciones auténticas del Profeta Muhammad, conocidas como la Sunnah.

El Corán, a veces llamado Sagrado Corán o Noble Corán, es la escritura divina o texto sagrado de la religión del Islam. Los musulmanes creen que es la palabra literal de Dios, tal como fue revelada por Dios al último Mensajero, Muhammad. Este sitio web contiene muchos artículos acerca del Corán, para todos aquellos que deseen obtener información más profunda al respecto. La Sunnah se refiere a tres cosas: los actos, las declaraciones y las aprobaciones tácitas del Profeta Muhammad. Se deriva de las tradiciones orales, conocidas como hadiz.

Entre los miles de hadices, hay algunos que pertenecen a una categoría especial. Se los conoce como hadices Qudsi. Son dichos que el Profeta Muhammad atribuye a Dios. Son el mensaje de Dios a la humanidad, pero en las palabras del Profeta Muhammad. Hay más de 100 hadices Qudsi y suelen tratar temas espirituales o éticos. Uno de los hadices más bellos y completos de entre los Qudsi es el siguiente, transmitido a nosotros de Dios al Profeta Muhammad y luego a través de generaciones por una cadena auténtica y confiable de narradores.

“¡Oh, siervos míos! Me he prohibido a Mí mismo la injusticia y se las he prohibido a ustedes, así que no sean injustos unos con otros. ¡Oh, siervos míos! Todos ustedes están desviados con excepción de aquellos a quienes he guiado, así que busquen de Mí la guía y Yo los guiaré. ¡Oh, siervos míos! Todos ustedes están hambrientos con excepción de aquellos a quienes he alimentado, así que busquen de Mí el alimento y Yo los alimentaré. ¡Oh, siervos míos! Todos ustedes están desnudos con excepción de aquellos a quienes he vestido, así que busquen de Mí la vestimenta y Yo los vestiré. ¡Oh, siervos míos! Ustedes cometen errores de día y de noche, y Yo perdono todos los errores, así que busquen de Mí el perdón y Yo los perdonaré. ¡Oh, siervos míos! Ustedes no alcanzarán perjuicio con el que puedan dañarme ni alcanzarán beneficio con el que puedan beneficiarme. ¡Oh, siervos míos! Si todos, desde el primero hasta el último de ustedes, humanos y yinnes juntos, fueran tan piadosos como el corazón más piadoso de entre ustedes, eso no aumentaría Mi reino en nada. ¡Oh, siervos míos! Si todos, desde el primero hasta el último de ustedes, humanos y yinnes juntos, fueran tan malvados como el corazón más malo de entre ustedes, eso no disminuiría Mi reino en nada. ¡Oh, siervos míos! Si todos, desde el primero hasta el último de ustedes, humanos y yinnes juntos, se reunieran al mismo tiempo en un lugar para pedirme, y yo les diera todo aquello que me pidieran, eso no disminuiría lo que poseo más de lo que una aguja puede disminuir el agua del mar si la ingresan y la quitan de él. ¡Oh, siervos míos! No son más que sus obras las que reconozco de ustedes y por las cuales los recompenso, así que quien halle el bien que alabe a Dios, y que quien encuentre lo contrario no culpe a nadie más que a sí mismo”[1].

Dios enfatiza la justicia, y el Islam condena y prohíbe toda forma de injusticia y de opresión. Dios Todopoderoso es el Más Justo, es de Él que emana toda justicia. Dios hizo ilícita la injusticia para Sí mismo y Su promesa es verdadera: muchos versículos en el Corán atestiguan esto.

“Tu Señor no es injusto con Sus siervos”. (Corán 41:46)

“Dios no oprime a ninguna de Sus criaturas”. (Corán 3:108)

“Dios no es injusto con nadie ni en el peso de la más ínfima partícula”. (Corán 4:40)

Dios también ha prohibido a la humanidad todo tipo de opresión. El Islam nos dice que hay tres tipos de opresión o injusticia. La primera es la injusticia hacia Dios, que consiste en asociar a otros con Él. La segunda es la injusticia hacia nosotros mismos, que es cometer pecados. Y la tercera es ser injusto hacia los demás (la humanidad u otras criaturas). El Islam es más que una religión, es un código de práctica. Seguir el Islam significa que los derechos otorgados a la humanidad por Dios son respetados y defendidos. El Islam busca justicia para todas las criaturas, grandes y pequeñas.

“Envié a Mis Mensajeros con las pruebas evidentes e hice descender con ellos el Libro y la balanza de la justicia para que la gente establezca la equidad…”. (Corán 57:25)

En este hadiz Qudsi, Dios comienza haciendo hincapié en la importancia de la justicia. Él condena la opresión y deja muy en claro que la opresión no forma parte de los principios del Islam ni es tolerada por los creyentes. Sin embargo, Él no se detiene allí. Luego dice que toda la humanidad está en el desvío, salvo aquellos a quienes Él (Dios) ha elegido guiar. Él pide que siempre que busquemos orientación la busquemos de Él, pues no podemos obtenerla en ningún otro lugar.

Sin guía estamos perdidos, buscando continuamente consuelo. Es el regalo más precioso de Dios. Saber esto y comprender los conceptos de justicia y perdón, inherentes al Islam, nos enriquece y completa. Saber que nuestro propósito es adorar a Dios, nos libera. La guía le permite a la persona aceptar y ser agradecido por las bendiciones que Dios le otorga en cada segundo de cada día. La humanidad depende de Dios; sin embargo, Dios no necesita de la humanidad. Este completo hadiz nos da un entendimiento claro de nuestra necesidad de Dios. En un proóximo artículo discutiremos este tema y aprenderemos que nada ocurre sino con el permiso de Dios.

Footnotes:
[1] Sahih Muslim, Ibn Mayah, At-Tirmidi

 

(parte 2 de 2): Todo poder y toda fuerza provienensolo de Dios

En el artículo anterior discutimos un hermoso hadiz Qudsi, y aprendimos que este tipo de hadizpertenece a una categoría especial. Estos dichos son mensajes de Dios para la humanidad en las palabras del Profeta Muhammad, la paz sea con él, y tratan principalmente de asuntos éticos y espirituales. “Todos ustedes están desviados con excepción de aquellos a quienes he guiado… Todos ustedes están hambrientos con excepción de aquellos a quienes he alimentado…”. Sin Dios no somos nada; sin Dios en nuestras vidas y nuestros corazones, estamos perdidos, solos y vulnerables. Los humanos necesitamos a Dios.

Dios, por otra parte, no necesita de nosotros. Él es el Todopoderoso, el Altísimo. El bien que hacemos no beneficia ni afecta a Dios en modo alguno, como tampoco el mal que hacemos. Dios no necesita nada de nosotros. Él es el Señor Autosuficiente de Quien todas las criaturas necesitan (As-Samad).

“Él es Al‑lah (Dios), Uno. Al‑lah us-Samad (el Señor Autosuficiente, de Quien todas las criaturas necesitan, Él no come ni bebe). No engendró ni fue engendrado. Y no hay nada ni nadie que sea semejante a Él”. (Corán 112)

El hadiz en el que nos estamos centrando (que fue mencionado en la primera parte de esta serie) explica que el Islam es una religión preocupada por la justicia, y una religión que condena la opresión de cualquier tipo. Dios nos recuerda luego que todo lo que tenemos proviene de Él. Cuando estamos hambrientos, Él nos alimenta; cuando estamos desnudos, Él nos viste; y cuando pecamos, Él, el Más Sabio, el Más Justo, nos perdona.

Dios nos cubre con Su misericordia, pero al mismo tiempo nos recuerda que nuestra fortaleza proviene solo de Él. Cualquier bien que hagamos es para nuestro propio beneficio, y cualquier pecado que cometamos es para nuestro propio detrimento. Nuestro comportamiento no Lo beneficia a Él en modo alguno. Dios es completamente independiente de Su creación. Si todos los humanos le pidiéramos algo a Dios y Él cumpliera todas y cada una de estas peticiones, esto no disminuiría en nada Su reino, Su poder o Su fuerza.

Todos los días en nuestras oraciones le pedimos a Dios que nos guíe por el camino recto, el camino que lleva directamente a Su misericordia y perdón. Por lo menos diecisiete veces al día, los musulmanes repiten las palabras del primer capítulo del Corán. Pedimos la guía de Dios, reconocemos que Lo adoramos solo a Él y buscamos ayuda solo en Él.

“En el nombre de Dios, el Compasivo con toda la creación, el Misericordioso con los creyentes. Todas las alabanzas son para Dios, Señor de todo cuanto existe, el Compasivo, el Misericordioso. Soberano absoluto del Día del Juicio Final, solo a Ti te adoramos y solo de Ti imploramos ayuda. ¡Guíanos por el camino recto! El camino de los que has colmado con Tus favores, no el de los que cayeron en Tu ira ni el de los que se extraviaron”. (Corán 1:1-7)

En este hadiz Qudsi, Dios nos recuerda en la forma más hermosa y sublime que todo poder y toda fuerza provienen solo de Él.

Somos capaces de movernos y funcionar, comer, beber y respirar; todas nuestras funciones y sistemas corporales trabajan con precisión de reloj.

Nuestros corazones laten y nuestra sangre circula. Todas estas funciones dependen por completo de la voluntad de Dios. Si algo deja de trabajar, nadie puede volverlo a la normalidad excepto por la voluntad de Dios.

Dios es Aquel que proporciona todo sustento. Imagina todo el trabajo que requiere tener un pedazo de pan tostado para el desayuno. El pan, la tostadora, la mantequilla, la electricidad, etc., nada de ello aparece mágicamente. La mantequilla fue batida, la tostadora fabricada, el trigo cosechado y convertido en harina, y el pan fue cocido, envuelto y entregado. Al untar la mantequilla en la tostada, tenemos que recordar que ninguna de esas simples pero necesarias tareas pudo ocurrir sin el permiso o el poder de Dios.

Dios es el Creador de todo y Él no tiene necesidades. Él no necesita nuestra obediencia, y nuestra desobediencia no Lo perjudica. Él no necesita recompensarnos si Le obedecemos, pero ha elegido hacerlo debido a Su generosidad. El Corán nos dice que fuimos creados para adorar a Dios, pero esto no significa que Él necesite nuestra adoración. No, por el contrario, somos nosotros los que necesitamos adorar a Dios. Es en el recuerdo de Dios que nuestro corazón se sosiega.

“No he creado a los yinnes y a los seres humanos sino para que Me adoren”. (Corán 51:56)

“Los corazones de los creyentes se sosiegan con el recuerdo de Dios”. (Corán 13:28)

“Todos ustedes están desviados con excepción de aquellos a quienes he guiado…”, este es un dicho hermoso y completo de las tradiciones del Profeta Muhammad. Hace énfasis en el amor de Dios por la humanidad, pero también nos recuerda que debemos estar agradecidos por ese amor. Podemos buscar consuelo y paz en cualquier lugar de este mundo, pero nunca los hallaremos hasta que los busquemos en nuestra relación con Dios.

 


Source: https://www.islamland.com/esp/articles/todos-ustedes-estndesviados-excepto-aquellos-a-quienes-yo-guo