Muhammad (que la paz sea sobre él): El Último Profeta De Dios

Muhammad, el último Profeta del Islam, es ampliamente considerado como uno de los hombre más influyentes de la historia. Hoy día, casi un cuarto de la población mundial sigue el mensaje que él compartió. A pesar de la influencia duradera de Muhammad, muchos conceptos erróneos continúan a alrededor de su persona y sus enseñanzas. Esta corta introducción de Muhammad resume su vida y destacan lo que estimados eruditos no musulmanes han dicho sobre Él. Entonces, ¿Quién fue Muhammad?

 

“Él fue César y Papa en uno, pero fue Papa sin las pretensiones del Papa, César sin la legiones de César: Sin un ejército permanente, sin guardia personal, sin un palacio, sin un ingreso fijo; si alguien tenía el derecho de decir que él gobernó por el derecho divino, fue Muhammad, porque tenía todo el poder sin sus instrumentos y sin sus apoyos. Él no se desveló por las mieles del poder. La simplicidad de su vida privada estaba en consonancia con su vida pública.” –Reginald Bosworth Smith

 

La vida de Muhammad (la paz sea con él) comenzó de una manera aparentemente convencional, en los desiertos de Arabia en el siglo VI. Cuando Él llegó a la edad de 40, Dios le ordenó ser profeta y empezó revelar Su libro final, el Corán, a Él. Como profeta, Muhammad llamó a la gente a las enseñanzas divinas del Islam. Él los alentó a adorar a un Dios Único y a defender una vida moralmente recta.

 

El estudio de la vida de Muhammad (la paz sea con él) es crucial para entender su viaje trascendental de ser un humano normal a cumplir su destino como el último Profeta elegido por Dios (Allah en árabe). También nos ayuda a obtener una visión más profunda del Islam y la vida de los Musulmanes.

 

Muhammad: El Hombre

 

Muhammad (la paz sea con él) nació en 570 E.C en La Meca. Quedó huérfano a temprana edad , su padre se murió antes de su nacimiento, seguido por su madre seis años después. El abuelo de Muhammad, y luego su tío le cuidaron durante el resto de su juventud. Cómo resultado, no fue una sola figura la que moldeó las creencias y la percepción de Muhammad sobre la vida desde su juventud.

 

Cómo un niño, él trabajó como pastor. Esto fue significativo, como señaló más tarde: “Todos los profetas de Dios fueron pastores”. Luego Muhammad adoptó la ocupación árabe por excelencia: el comercio; fue ampliamente respetado por su integridad y sinceridad. Sin embargo, a pesar de su inteligencia, él no sabía leer ni escribir, ni era experto en componer poesía, un sello distintivo de la sociedad árabe. Por tanto la afirmación de que Muhammad escribió el Corán es infundada. A este efecto, Dios declara en el Corán: “[Muhammad] no habla de su propio deseo. El Corán no es nada menos que una revelación que se envió a él” [53: 3-4].

 

Antes de ser profeta, Muhammad fue considerado en gran medida  por su carácter superior y sus modales excepcionales, ganándose así el título de ‘El Sincero’. La gente de La Meca le confiaba sus posesiones para su custodia y frecuentemente le fue pedido mediar en las disputas como juez imparcial.

 

Al mismo tiempo, Muhammad detestaba las costumbres árabes politeístas y no participó en la idolatría. Él fue profundamente afectado por los malos sociales en Arabia, como el mal trato de las mujeres, alcoholismo común, guerra constante y el sometimiento de los pobres. Él frecuentemente escapó de la atmósfera de Meca a una cueva fuera de la ciudad, aislándose por varios días consecutivos en meditación.

 

Aunque la vida pre-profética de Muhammad era de gran reputación, tal cosa no apunta a que él estuviese a punto de tener un impacto mundial significativo. Sin embargo , estas experiencias de vida y el desarrollo de su carácter fueron la manera de Dios para preparar a Muhammad con miras a la monumental tarea que tenía por delante.

 

Muhammad: El Profeta

 

Una noche, en el año 610 E.C., Dios envió el ángel Gabriel con la revelación a Muhammad. Este fue uno de los eventos más significativos en la historia de la humanidad. Esto marcó el inicio de su vida profética y transformó su vida entera. Como profeta de Dios recibiendo inspiración divina, todos sus esfuerzos en lo sucesivo estuvieron dedicados a guiar a la humanidad directamente a la adoración pura de Dios. Él llevó una vida sincera basada en los valores más sublimes, iniciando cambios dentro y fuera de Arabia.

 

Mientras que previamente se aisló de la corrupción social y espiritual de La Meca, ahora trabajaba proactivamente para reformarla. Muhammad llamó a sus compañeros de La Meca a cesar su adoración de ídolos y a afirmar La Unicidad de Dios, también les invitó a una vida de rectitud y piedad. Él les advirtió de una vida futura en la que tendrían que rendir cuentas por sus actos mundanales y también les dio las buenas nuevas del paraíso a quienes creyeron y vivieron la vida conscientes de Dios.

 

Al igual que los profetas anteriores, el mensaje de Muhammad fue rechazado por mucha de su gente. Insistieron en mantener la religión y las costumbres sociales de sus antepasados. La élite ridiculizó a Muhammad, acusandole de engaño y locura; aquel mismo hombre en el que anteriormente confiaron sin reservas y honraron. Solamente pocas personas creyeron en él, particularmente los pobres y desfavorecidos quienes fueron atraídos por su mensaje a causa de su énfasis en la igualdad y la justicia.

 

El Profeta Muhammad y su pequeño grupo de seguidores aguantaron persecución por 13 años en La Meca. Eventualmente, fueron obligados a salir de La Meca y emigrar a Medina, una ciudad cuya gente les dio la bienvenida. Allí, Muhammad estableció la primera sociedad islámica en la cual se eliminaron los problemas espirituales y sociales comunes en la Península Arábiga. La Libertad de religión fue instituida en Medina, las mujeres fueron honradas y respetadas con igualdad; La discriminación racial fue prácticamente eliminada, las guerras tribales fueron sustituidas por lazos unidos de hermandad, la usura y el alcohol fueron completamente prohibidos.

 

El historiador francés Alphonso de Lamartine ha dicho: “¿Si la grandeza del propósito, la pequeñez de los medios y los resultados sorprendentes, son los tres criterios del genio humano, quién podría atreverse a comparar a cualquier gran hombre de la historia moderna con Muhammad?”

 

Al comparar su vida antes y después de ser un mensajero, se hace evidente que Dios le dió habilidad de alcanzar tal estatus y renombre por su vida profética. Al final de su vida en 622 D.C., las poderosas enseñanzas del Islam habían superado aún a sus enemigos más fuertes. Convencidos por la verdad del mensaje de Muhammad e inspirados por la pureza de su carácter, la entera Península Arábiga abrazó el Islam.

 

Sin embargo, algunos individuos han alegado que Muhammad no fue un verdadero mensajero de Dios sino un engaño; esto refleja un pobre entendimiento de sus enseñanzas, personalidad y de sus logros de vida. Muchos intelectuales no musulmanes a lo largo de la historia han afirmado la imposibilidad de dicha opinión. El historiador inglés, Dr. Montgomery Watt, habla de este perspectiva en sus escritos: “Su disposición a sufrir persecución por sus creencias, el alto carácter moral de los hombres quienes creyeron en él, le admiraron como líder y la grandeza de su último logro afirman su integridad fundamental. Suponer que Muhammad era un impostor plantea más problemas de los que resuelve. Además, ninguna de las grandes figuras de la historia está tan mal apreciada en Occidente como Muhammad”.

 

En Life of Mohammed, el intelectual famoso americano Washington Irving, escribió: “En sus relaciones privadas, él fue justo. Él trataba a propios y extranjeros, ricos y pobres, poderosos y débiles, con igualdad, y fue amado por la gente común por el agrado con el cual los recibió, y escuchó sus quejas… En el tiempo de su poderío más grande él mantuvo la misma sencillez de las costumbres y la apariencia tal como en sus días de adversidad… A Él le desagradaba si, al entrar a un salón, alguna cortesía inusual de respeto era mostrada hacia él”.

 

(Lee más: El Último Sermón del Profeta Muhammad)

 

Muhammad: La Herencia

 

En el siglo después de la muerte de Muhammad,El Islam se expandió en todas las direcciones, absorbiendo los Imperios persas y bizantinos al Norte, llegando hasta España en el Oeste y extendiendo su fronteras para incluir partes de India y China al Este. Esta rápida expansión  del islam en tan corto periodo de tiempo ha causado en muchos la admiración de cómo un hombre con un simple mensaje podía producir tan asombroso impacto en el mundo.

 

Mahatma Gandhi, un campeón de la paz en los tiempos modernos, dijo sobre su experiencia de estudiar la vida de Muhammad, “Yo quería saber lo mejor de la vida de aquel que ocupa en la actualidad una influencia indiscutible sobre los corazones de millones de personas… Quedé más que convencido que no fue la espada lo que hizo ganar un lugar al Islam. Fue la rigurosa simplicidad, la modestia absoluta del  Profeta, el escrupuloso respeto de las promesas, su intensa devoción a sus amigos y seguidores, su intrepidez, su coraje, su seguridad absoluta en Dios y en su propia misión. Todo esto, y no la espada lo llevó a superar cada obstáculo”.

 

Admiración similar fue expresada por la intelectual británica y activista de derechos de las mujeres, Annie Besant: “Es imposible para cualquiera que estudie la vida y el carácter del gran Profeta de Arabia, que conozca como él enseñó y como él vivió, sentir algo que no sea reverencia por ese poderoso Profeta, uno de los grandes mensajeros de Dios.”

 

Muhammad fue el último profeta de una larga línea de mensajeros enviados por Dios que incluye, junto otros, Adán, Noé, Abraham, Moisés y Jesús, la paz sea con todos ellos. Como profetas pasados, Muhammad llamó a la gente a la creencia en Un Dios Único y les enseñó a ser justos y compasivos. Su vida y enseñanza han sido documentada meticulosamente por miles de fuentes históricas que se remontan a sus compañeros.

 

Michael M. Hart, un historiador judío americano, coloca a Muhammad encabezando la lista de su libro The 100: A Ranking of the Most Influential Persons in History (Los 100: Una clasificación de las Personas Más Influyentes en la Historia). Según Hart, el Profeta(la paz sea con él) fue el único hombre de la historia que fue extremadamente exitoso tanto en lo religioso como en lo secular…. Esta combinación sin igual de influencia secular y religiosa es lo que yo pienso da derecho a Muhammad a ser considerado la figura más influyente en la história humana.”

 

Muhammad fue de hecho uno de los hombres más importantes en la história humana; su impacto en el mundo continúa sintiéndose fuertemente hoy en día. Al reflexionar sobre su extraordinaria vida y sus increíbles logros lleva a una pregunta inevitable: ¿Fue Muhammad simplemente una persona extraordinaria o su grandeza resultó de ser un verdadero Profeta de Dios?
Sin duda, la respuesta a esta pregunta conlleva grandes implicaciones. Le animamos a profundizar en el estudio de la vida de Muhammad y explorar esta pregunta que potencialmente puede cambiar su vida.